Cerrajero en Donostia. El teléfono que me solucionó la puerta rota

Algunos vais a pensar que me vuelto loco al escribir sobre un cerrajero en Donostia. Pero eso seguro que lo pensáis antes de conocer la historia de cómo tuvo que abrir la puerta de casa porque estaba la cerradura rota con el consiguiente impedimento de poder abrir la puerta.

El caso es que he estado unos días en el País Vasco descansando, y aprovechando la ocasión para ver unos relojes de segunda mano a los que había echado el ojo, y como todo buen amante de la relojería al final compré un par de ellos.

El caso es que tenía la intención de comprar los dos relojes porque es el aniversario de mis padres. Llevan 50 años casados. Total na. Así que mi idea era aprovechar esos días de descanso para ver a unos amigos y de paso comprarles lo que yo considero un buen regalo. Así que después de pasar la noche en San Sebastián y amanecer descansado pero a la vez nervioso quedé con el dueño de los dos relojes.

Juan el cerrajero cambiado la cerraduraAsí que fui a ver a Juan, que es un cerrajero en Donostia que conozco de toda la vida, tengo su teléfono y es de confianza porque de vez en cuando nos vemos en El País Vasco o en Barcelona. Bueno, al lío.

Vi los relojes, regateé un poco el precio con él porque sabía que como buen cerrajero vasco al final cedería. Lo sabía más por amistad que por dedicarse a la cerrajería urgente. Ya sabes, eso de abrir puertas con la cerradura rota, o romper la llave dentro y necesitar uno que esté disponible las 24 horas. Da igual que viva en San Sebastián o en Barna, el tema es que sabía que me iba a dejar el regalo para mis padres a un precio económico, o barato.

Tengo que decir que los dos pelucos ya los conocía porque los tiene desde hace bastantes años y si no fuera por la crisis seguro que no se habría desecho de ellos, pero en fin. La vida es así.

Cerramos el trato, nos damos la mano, voy a casa a dejar los relojes, los meto en la caja fuerte no sea que tenga tan mala suerte que me los robe el chorizo de turno en un descuido, aunque el seguro de hogar y joyas lo cubre. Vamos mientras estoy tomándome unas cañas. Vamos a tomar unos pintxos a la parte vieja, me lo paso genial y cuando vuelvo a casa… la puerta no abre. Lo primero que pienso es que estoy un poco borracho. Me abre tomado una cerveza de más. Meto la llave dentro, la giro o intento hacer que gire y nanai. La puerta no se abre. Empujo un poco, le doy unos golpecitos, unos un poco más fuertes y sigue sin abrir. Al final aporreo la puerta para ver si se ha atascado pero no cede. Insisto y el resultado de todo es la llave partida dentro de la cerradura. Ahora vas y me cuentas cómo narices consigo entrar en casa. Son las dos de la madrugada.

servicios que hace un cerrajeroPienso en llamar a Juan pero me da palo. Es muy tarde y todo el rato que he pasado intentando abrir la puerta habrá servido para que él se duerma. Pienso en quedarme en el rincón de la escalera y por la mañana llamar a un cerrajero. Así no le pongo en el compromiso ya que somos amigos. Me acurruco en un escalón. Doy una cabeza y me despierto. Cojo el teléfono y llamo.

Lo primero que escucho es: cerrajero en Donostia 24h. En qué puedo ayudarle.

Si necesitas el teléfono de Juan y sus servicios de cerrajería, sólo tienes que pedírmelo. De momento no lo pongo hasta consultarle. Si quieres seguir leyendo la historia de cómo abrió la puerta de casa y también cómo descubrí que también es cerrajero de cajas fuertes estará en la siguente artículo.

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